Debido a la situación sanitaria, nuestro personal está desarrollando labores hospitalarias, por lo que los servicios quedan suspendidos.
Perdonen las molestias.

Hace mucho que no nos vemos por aquí, pero aquí estamos. Nunca nos fuimos, sólo hemos priorizado nuestro tiempo para poder atenderos. Pero volvemos a escribir y queremos mostraros una entrevista realizada por Diariodicen, de Grupoparadigma, sobre nuestra labor. Gracias por esperarnos.

https://www.diariodicen.es/201804/surgio-una-idea-que-acabo-siendo-un-sueno-ayudar-en-el-postparto-con-nuestras-matronas/

 

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A partir de la semana 37 de embarazo nuestro bebé está preparado para nacer y comenzar su propia vida. Sólo nos queda esperar y estar preparados para su llegada. Llegado el momento, en el cuerpo de la madre se va a producir una oleada de hormonas que nos avisará de que el nacimiento de nuestro hijo está cerca. La oxitocina, adrenalina, endorfinas, etc se sincronizarán de una forma espontánea y perfecta para ayudar al proceso y aliarse con la mujer en esta experiencia. Todo está perfectamente coordinado y comienza entonces el trabajo de parto.

            Las contracciones poco a poco se suceden, cada vez con mayor regularidad y mayor intensidad. Nuestro cuerpo nos demanda cambiar de postura, buscar aquélla que nos ayuda a tolerar mejor el dolor y favorecer el descenso de nuestro bebé. Habrá momentos de mayor intensidad y otros en los que pensaremos que el proceso se ha ralentizado, e incluso, que se ha parado. Pero no es así, nuestro cuerpo está perfectamente diseñado para parir y lo único que hace es adaptarse a nuestros tiempos y los de nuestro bebé.

            En todos los casos, e incluso si en un momento determinado has decidido ponerte la epidural o usar algún otro método de alivio del dolor y no eres tan consciente de ello, el trabajo físico al que se somete al cuerpo durante el parto es muy intenso. Las demandas de energía para que nuestro cuerpo no desfallezca en este camino son muy grandes. La glucosa, el oxígeno, etc se convierten en nutrientes básicos para las células de nuestros músculos.

            Es por esto, que con mucha frecuencia la mujer siente la necesidad de tomar algo que alivie estas demandas y aumente su sensación de bienestar durante el tiempo que dure su parto. La necesidad de tomar agua o alguna bebida isotónica es prácticamente común en todas las mujeres. Si bien es cierto que aún en muchos de nuestros hospitales no se deja que la mujer tome líquidos ni alimentos durante el parto, los estudios realizados al respecto y el avance en técnicas de anestesia han hecho que poco a poco la tendencia sea la contraria, y ya en muchas maternidades de nuestra geografía se permite a la mujer beber durante su parto. Las razones que se alegaban al respecto de limitar la ingesta de líquidos y sólidos era el riesgo de que se produjera una aspiración de contenido gástrico (es decir, que el contenido del estómago pasara a vía respiratoria) si había que recurrir a una anestesia general ante cualquier urgencia en el parto, con las complicaciones respiratorias, infecciosas, etc que esto conllevaba. Sin embargo, como hemos dicho antes, el uso cada vez menos frecuente de anestesia general y numerosos estudios científicos avalan como buena práctica el dejar que la mujer satisfaga sus necesidades de tomar líquidos y ciertos alimentos durante el trabajo de parto.

            El aporte de líquidos (agua, bebidas isotónicas) está recomendado actualmente en la “Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal” del Ministerio de Sanidad y Política Social publicada en el año 2010, sin que dicha ingesta influya sobre la evolución del parto y los resultados del recién nacido. Reconoce a su vez, que dicha ingesta de líquidos repercute en el bienestar y confort materno sin incrementar las complicaciones.

            El parto es una experiencia vital, profunda y única en la vida de una mujer y su pareja. Afrontar el proceso con naturalidad y confianza es esencial para que dicha vivencia sea inolvidable. Atender nuestra naturaleza y estar atento a las llamadas y demandas de nuestro cuerpo es básico para que el proceso siga su curso de forma normal. En este sentido, satisfacer la demanda de líquidos es básico y no conlleva riesgos asociados. Beber durante el parto es algo normal y necesario que debería ser permitido a todas aquellas mujeres que así lo demanden.

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Domingo, 14 Diciembre 2014 19:15

Reflexiones sobre la lactancia materna

Por todos es sabido que la mejor manera de alimentar a un bebé desde su nacimiento es la lactancia materna. Pero, ¿sabemos por qué?, ¿estamos preparadas para superar las posibles dificultades con las que nos podemos encontrar?

Muchas de las embarazadas a las que pregunto, "¿cómo vas a alimentar a tu hijo? ", me contestan: "si puedo, pecho".

¿Por qué "si puedo"?

Yo las pregunto "¿Por qué no vas a poder?",  "no sé, lo voy a intentar" me contestan muchas. Pero ni siquiera me saben decir que dificultades creen que pueden encontrarse.Su principal miedo es no tener suficiente leche.

Pues bien, la gran mayoría de las mujeres pueden dar de lactar, "si quieren".  Si, es verdad que pueden surgir dificultades en el inicio de la misma, sobretodo si no se cuenta con experiencia o apoyo.

Para que la lactancia materna sea exitosa, en primer lugar, debes estar convencida de que eso es lo que quieres hacer, y preferiblemente lo debes decidir antes del parto.

El dar de lactar es una decisión materna, debe ser libre e informada, y no debes decidirlo porque es "lo que dicen que es mejor", o "porque todo el mundo lo intenta", o improvisar sobre la marcha.

Para que esta decisión se establezca con fundamento, debes informarte bien de por qué es mejor dar lactancia materna, tanto para la mujer, como para el bebé.

Y si una vez informada, decides no darla y optas por la lactancia artificial, tu decisión será (o debería ser) igualmente respetada.

Pero si decides dar lactancia materna, "hazlo", prepárate y busca los apoyos necesarios para que ésta se establezca de manera correcta.

El profesional que mejor puede ayudarte en esta labor, que no siempre es fácil, es la matrona.

Hoy en día, por el tipo y ritmo de vida que llevamos, sobretodo en las ciudades, no es común que estemos familiarizados, ni estemos en contacto con personas que están lactando.

En otra época, la mayoría de las mujeres, antes de tener su primer hijo, ya habían estado en contacto o habían vivido de cerca, la lactancia de otros familiares, vecinas, amigas y, de ese modo, tenían una referencia en este tema. Habían visto las dificultades que hubieran podido tener esas personas y como las habían superado.

El amamantar era un acto normal, igual que el cuidado de los bebés. Muchas niñas mayores, ayudaban en el cuidado de hermanos pequeños, primos, conocidos.

Hoy en día existen muchas embarazadas que no han visto nunca amamantar, incluso ni han cogido nunca un recién nacido. Esto hace que se sientan inseguras cuando llega el momento de cuidar de su hijo

He aquí la importancia de una buena educación maternal, e igual de importante es un buen seguimiento y apoyo después del parto, pues la teoría aprendida en las clases de educación maternal, debe reforzarse en el postparto.

Según la OMS, "la lactancia materna es un acto natural, pero al mismo tiempo es un comportamiento aprendido. Numerosas investigaciones han demostrado que las madres y otros cuidadores necesitan apoyo activo para iniciar y mantener prácticas apropiadas de lactancia materna."  http://www.who.int/nutrition/topics/exclusive_breastfeeding/es/

Ya en el hospital se recibe ese apoyo, tanto en lactancia materna como en cuidados del recién nacido.

Cuando recibes el alta es aconsejable que sigas recibiendo ayuda. Eso es lo ideal y si es en el propio domicilio mejor, pues es donde realmente encontrarás dificultades y surgirán dudas sobre si lo estás haciendo bien o no. Pero si no puedes conseguir que una matrona acuda a tu domicilio esos primeros días después del parto, acude a tu matrona de referencia, quien te dará apoyo y enseñará la técnica para conseguir un buen agarre al pecho y así evitar las, tan temidas y evitables, grietas del pezón.

Muchas veces, cuando en casa surgen dudas y dificultades y no se cuenta con un apoyo que os guíe y ayude, os podéis ver sobrepasadas por la situación y abandonar la lactancia materna. Esto provoca, en muchos casos, un sentimiento de culpa o fracaso, que unido a los cambios hormonales propios del postparto, hace que la vivencia de este periodo no sea satisfactoria.

Me da mucha pena saber de muchas mujeres que abandonan la lactancia materna por dificultades, que con ayuda de una matrona las hubieran podido superar, o lo que es peor, por problemas que no lo eran en realidad.

Como he empezado diciendo, dar lactancia materna ha de ser una decisión libre y basada en una buena información sobre los beneficios de la misma y  posibles inconvenientes.

Por ello, en próximos post, os contaremos cuales son  las ventajas de dar lactancia materna, tanto para la madre, como para el bebé, y las posibles desventajas que pudiera tener respecto a la lactancia artificial.

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Las matronas de Llama a la Comadrona apoyamos a todas esas mujeres que luchan contra el cáncer de mama  y recomendamos a todas las mujeres que se realicen las revisones periódicas que corresponden. 

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